El Universo/The New York Times
Trabajadores de todo el mundo van a EE.UU.
engañados
Para un campesino tailandés que, dedicado al
cultivo de arroz, ganaba 500 dólares al año, la oferta del reclutador
resultaba difícil de resistir: tres años de trabajo en granjas de
Carolina del Norte que le redituarían más de 30 veces lo que ganaba en
casa.
Los argumentos fueron tan convincentes
que el granjero, Worawut Khansamrit, puso su granja como garantía para
poder pagarle al reclutador once mil dólares para convertirse en un
trabajador invitado. "La cantidad de dinero que prometieron era muy
atractiva", dijo Khansamrit, de 40 años, con una hija de quince años a
la que quiere enviar a la universidad.
Pero una vez que llegó a Carolina del
Norte, con otros 30 trabajadores tailandeses, descubrió que sólo había
trabajo para más o menos un mes. Más tarde fue llevado a Nueva Orleans
para sacar escombros de un hotel dañado por el Huracán Katrina, trabajo
que, dice, nunca le fue pagado.
En febrero, él y otros trabajadores
tailandeses entablaron una demanda federal donde aseguran haber sido
víctimas de tráfico ilegal.
El caso de Khansamrit ilustra los abusos
que enfrentan muchos trabajadores invitados en una época en que el
Presidente Bush, y muchos miembros del Congreso de Estados Unidos,
buscan extender el programa de trabajadores invitados como parte de una
revisión de las leyes de inmigración del país.
Cada año, 120 mil trabajadores
extranjeros reciben visas para realizar trabajos agrícolas u otras
labores poco calificadas, generalmente por periodos de entre tres y
nueve meses.
Los expertos en asuntos laborales dicen
que los patrones abusan de los trabajadores invitados mucho más que de
otros trabajadores, porque saben que pueden enviarlos a casa si se
quejan. También saben que estos trabajadores no pueden buscar otros
empleos si están inconformes.
"Yo diría que una sustancial mayoría de
los trabajadores invitados en Estados Unidos experimenta algunos abusos
con su salario", dijo David Griffith, catedrático del departamento de
antropología en la Universidad de Carolina del Este y autor del nuevo
libro American Guestworkers: Jamaicans and Mexicans in the U.S. Labor
Market (Trabajadores invitados en Estados Unidos: Jamaiquinos y
mexicanos en el mercado laboral estadounidense). "Los engañan más que
nada en el proceso de reclutamiento".
Los abusos toman muchas formas. Los
trabajadores invitados suelen pagar honorarios exorbitantes y con
frecuencia les dan menos semanas de trabajo y salarios más bajos de lo
prometido. Muchos patrones no cumplen su compromiso de pagar los gastos
de transporte. Los trabajadores tailandeses, que se supone iban a
recibir 16 mil dólares al año durante tres años, acabaron ganando sólo
un total de entre 1.400 y 2.400 dólares. A la mayoría de ellos se les
quitó su pasaporte al llegar a Estados Unidos, por lo que se vieron
atrapados en el país.
Los críticos, entre ellos muchos
sindicatos y grupos de defensa de los inmigrantes, dicen que los
patrones exageran la escasez de trabajadores porque quieren la mano de
obra barata, dócil y temporal que viene del extranjero. Los críticos
dicen que no existiría tal escasez de trabajadores estadounidenses si
los empleadores ofrecieran un salario digno por esos empleos.
En el Congreso de Estados Unidos, las
propuestas para extender las protecciones para los trabajadores
invitados incluyen una disposición que prohibe a los patrones tomar
represalias cuando los trabajadores protesten y otra que les permitiría
entablar una demanda en un tribunal federal por incumplimiento de
contrato.
El mes pasado, Khansamrit y otros 21
trabajadores invitados demandaron a varios contratistas laborales y
agrícolas ante un tribunal federal en Carolina del Norte, acusándolos de
fraude, incumplimiento de contrato, violaciones a la ley del salario
mínimo y tráfico ilegal.
La demanda, presentada por la asociación
de Ayuda Legal de Carolina del Norte, asegura que los contratistas
cobraban honorarios por reclutamiento que son ilegales bajo la ley
tailandesa, proporcionaban mucho menos trabajo del prometido y violaban
la ley federal al no pagar los costos de transportación desde el
extranjero y no pagar las tres cuartas partes de los salarios
prometidos.
"Ninguno nos dio lo que prometieron",
dijo Pradit Wiangkham, de 42 años, electricista tailandés convertido en
trabajador invitado. Wiangkham también trabajó gratis en Nueva Orleans,
donde dijo que el contratista les ordenó a los trabajadores dormir en un
hotel fétido, sin luz, agua caliente o agua potable. En Carolina del
Norte, el alojamiento no era mucho mejor.
Seo Homsombath, presidente de Million
Express Manpower, contratista laboral que trabaja estrechamente con
reclutadores en el extranjero, no respondió a varios faxes y una carta
enviada a su hogar, en Carolina del Norte. Roy Raynor, otro demandado,
rehusó hacer comentarios.
Sin embargo, en otra demanda por
separado, Raynor testificó que se suponía que Homsombath y él recibirían
pagos de los reclutadores en Tailandia.
Dijo que debía recibir 1.200 dólares por
trabajador, presuntamente por capacitarlos en la cosecha de pepinos.
David James, vocero del Departamento de
Trabajo de Estados Unidos, dijo que el órgano estaba investigando si el
contratista no proporcionó salario y alojamiento adecuados.
Los trabajadores tailandeses invitados no
son los únicos en quejarse. Ayuda Legal de Carolina del Norte también ha
presentado una demanda en nombre de tres indonesios. Varios de los
indonesios y tailandeses han solicitado visas especiales a disposición
de trabajadores que han sido víctimas del tráfico ilegal. Con dichas
visas esperan trabajar en Estados Unidos para liquidar sus deudas.
Al igual que otros trabajadores invitados,
Chinnawat Kompeemay, que administraba una tienda de abarrotes cerca de
Bangkok, se encuentra en el limbo, viviendo en Virginia.
"Lo único que quería era proporcionarles
a mis hijos una mejor educación y estándar de vida", dijo Chinnawat
Kompeemay, uno de los trabajadores tailandeses invitados.
"Si mis hijos reciben la educación que
quiero que tengan, no los engañarán de la misma manera. No se
aprovecharán de ellos como han hecho con su padre".